¿QUÉ ES Y CÓMO FUNCIONA LA ''DIETA MENTAL''?
La dieta mental involucra prestar atención a todo lo que le permites ingresar a tu mente para dejar solamente lo más saludable. #Fitness #Dietas #DietaMental #SaludMental #AmorPropio
“Mente sana en un cuerpo sano”, así dice un famoso dicho y es verdad. Cuando se trata de salud, la mayoría de las recomendaciones médicas van dirigidas hacia el cuerpo físico: cuidar la alimentación, hacer ejercicio, mantener la higiene corporal, etc. Sin embargo, muchos olvidan cuidar de una parte fundamental del ser humano: la mente. La salud mental es vital para que el ser humano se mantenga fuerte y activo. Una persona con depresión, por ejemplo, no tendrá ninguna motivación para hacer ejercicio o cocinar, aunque el resto de su cuerpo físico esté relativamente sano. Nuestros pensamientos son muy importantes y una forma práctica de comenzar a tener en armonía nuestra mente es a través de la llamada “dieta mental”.
No se trata de “imaginar” que hacemos dieta hasta sugestionar nuestro cuerpo, como algunos pensarán. La dieta mental, al igual que con la alimentación, busca que prestemos atención a todo lo que consumimos a través de los sentidos y que nos producen ciertas emociones o pensamientos. Obviamente, siempre estamos pensando, imaginando, juzgando… sin embargo, es posible desarrollar mayor conciencia acerca de las ideas que dejamos existir en nuestra mente, con el fin de que, al identificarlas, podamos poco a poco disolverlas o transformarlas en ideas positivas que, en lugar de dañarnos, nos beneficien.
Al limitar la influencia de los pensamientos negativos en nuestra vida, es posible mejorar nuestra salud física, emocional y psicológica. En primer lugar, cambiar la manera de como nos auto percibimos puede traer muchos beneficios a nuestra vida. Piénsalo, durante toda tu existencia habrá gente que entre y salga de tu historia, pero el único o única que siempre estará contigo eres tú mismo; en este sentido, ¿por qué no llevarte bien con quien eres?, ¿acaso no es insoportable convivir con alguien que no soportas? A menudo, nuestra mente nos abruma con pensamientos de insuficiencia, desvalorización, crítica negativa y pesimismo; sin embargo, tú no eres todo lo que esa voz interna te dice. Si no quieres sentirte mal con tu físico, tus capacidades o incluso tu personalidad, entonces decide no hacerlo y comienza por ser más amable contigo. Escucha cómo te hablas, qué te dices, y mejora el trato que te das. Nadie más puede darte el valor que tú no reconoces en ti. Debes tratarte como te gustaría que otros te trataran.
Por otro lado, la dieta mental también puede permitirte manejar con mayor conciencia estados emocionales negativos. Cuando sientas ira, tristeza, decepción o ansiedad, recuerda que, incluso si las situaciones allá afuera están lejos de tu control, tus emociones te pertenecen y puedes balancearlas según tu decisión. Actuar con asertividad en esos momentos de angustia te permitirá vivir con más tranquilidad y afrontar con mayor entereza las dificultades imprevistas de la vida, de modo que, cuando te ocurra algo malo, en lugar de ver el vaso medio vacío lo verás medio lleno, y entonces será más fácil que superes cualquier adversidad con resiliencia.
Finalmente, la transmutación de tus pensamientos negativos a positivos te ayudará a la realización de tus metas a corto, mediano y largo plazo, ya que la mayoría de las veces nos damos por vencido porque no nos sentimos suficientes o nos creemos incapaces. Tener un mejor concepto de uno mismo, conocerse y practicar el amor propio hará que tu motivación aumente, así como tu confianza en la obtención de resultados. De hecho, es probable que al cambiar tus hábitos mentales también mejores los hábitos de tu día a día respecto a la alimentación, la actividad física, la recreación, etc. Por ejemplo, si te sientes mal porque has subido de peso, en lugar de criticarte e insultarte, podrías darte un abrazo, decirte que todo estará bien, que te amas y que por ese amor vas a cambiar para mejor, lo que puede ayudarte a establecer una rutina de ejercicio que mejore tu estado físico. Ojo: todo desde la mentalidad positiva.
Para implementar la dieta mental lo más importante es la identificación de patrones de pensamientos negativos repetitivos. Una vez que se tengan identificados, debes comenzar por transformarlos. No te dejes llevar por esa vocecita que te dice “es mentira que eres bueno” o “es mentira que eres suficiente”. Nadie más que tú puede decidir qué perspectiva tener, así que elige aquella que te hará mucho más bien y no te provocará baja autoestima. Comienza con ideas simples, felicítate por cada pequeño logro, aunque sea haberte levantado de la cama. Sonríe frente al espejo y anímate a seguir adelante. Agradece por cada cosa que te pase, incluso si crees que no ocurrió como esperabas. De esta manera, con pequeños cambios en tu mente, poco a poco formarás un hábito de pensamiento saludable que se convertirá en un estilo de vida. Eso sí, debes ser perseverante y disciplinado, ya que es fácil perder el rumbo cuando comienzas.
Finalmente, no olvides vigilar lo que consumes en Internet o con qué tipo de personas te rodeas. A veces, mirar las redes sociales puede llevarnos a estados mentales deprimentes, así que no le prestes atención a contenido que sabes que lastima tu autoestima o te produce emociones negativas, incluso si se trata de alguna serie de televisión, una canción o simplemente seguir una pelea entre dos personas en Facebook. Por otro lado, mantente al tanto de los comentarios que recibes por parte de las personas en tu entorno. A veces, las opiniones negativas de los demás están disfrazadas con buenas intenciones o son simplemente descaradas. Lo mejor en esos casos es apartarse, reflexionar y tomar para ti lo que consideres que beneficia tu desarrollo personal. No necesitas estimular tu cerebro todo el tiempo; date un descanso, contempla el atardecer o los árboles al borde de la carretera. Date unos minutos al día para ti, sin nada que te perturbe o moleste.
La dieta mental involucra prestar atención a todo lo que le permites ingresar a tu mente para dejar solamente lo más saludable.