''LAS PENAS DEL JOVEN WERTHER'': EL LIBRO QUE DESATÓ LA TRAGEDIA EN EUROPA A FINALES DEL SIGLO XIX
Esta obra es conocida por dos razones principales: ser la precursora del Romanticismo alemán, y desencadenar el suicidio de decenas de jóvenes en Europa. #BuenaVida #Goethe #Romanticismo #LasPenasDelJovenWerther #EfectoWerther #Literatura #LiteraturaAlemana
Por Daniela A.H.
Con 25 años de edad y un talento literario desbordante, Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832), el autor más importante e influyente de la historia de la literatura alemana, publicó uno de los relatos con mayor impacto en la sociedad europea, y que, sin esperarlo, se convirtió en el libro precursor del poderoso movimiento del Romanticismo literario alemán: Las penas del joven Werther (1774), novela que relata la trágica historia de un hombre cuyo amor no correspondido lo lleva al fondo de la decepción y la tristeza, provocando paulatinamente su fatal deceso con un disparo en la cabeza.
Este escrito no es una simple invención biográfica melodramática: retrata la desdicha del mundo real. Inspirado por la muerte del joven Carl Wilhelm Jerusalem, quien se quitó la vida estando enamorado de una mujer casada e inalcanzable, Wolfgang von Goethe comenzó la redacción de su obra, a la cual añadió algunos guiños a su propia historia de amor imposible con la dama Charlotte Buff, quien también estaba casada, y que usó como referencia para la protagonista de su relato: Lotte. Sin embargo, cabe señalar que el propósito de Goethe no era enaltecer el suicidio ni la actitud patética de Carl, sino criticar el sentimentalismo excesivo que puede llevar a un hombre al borde de la locura.
De este modo, un año y medio después de la muerte del joven Jerusalem, el poeta alemán publicó su revolucionaria novela bajo el título Las penas del joven Werther, la cual se convirtió rápidamente en un éxito en ventas y tuvo que ser reeditada tres veces en el mismo año, además de obtener traducciones en diversos idiomas como francés, neerlandés, inglés, sueco, serbio, ruso y castellano. La popularidad del escrito fue tanta que impuso una tendencia en la moda varonil de la época, además de propagar la adquisición de lo que hoy llamaríamos “figuras de colección” de los personajes principales.
Sin embargo, el fenómeno que marcó la historia del pobre Werther no fue del todo positivo y, en realidad, es más bien recordado por ser todo lo contrario. Resulta que, mientras algunos lectores quedaban fascinados con el arte poético de Goethe, otros (bastantes) eran inspirados a seguir los pasos de su lamentable protagonista, generando así lo que hoy en día se conoce como el Efecto Werther, en referencia a la ola de suicidios que se desató en toda Europa a raíz de la publicación de la novela.
El suicidio por desamor no era algo nuevo en ese entonces, pero el relato de Goethe no hizo más que intensificarlo. La sociedad de ese tiempo admiraba la exaltación de las pasiones y la sensibilidad, por lo que, al aparecer Werther, un joven que prefirió la muerte antes que vivir sin su adorada Lotte, los contemporáneos encontraron en él la imagen perfecta del héroe del sentimiento. En efecto, varios años más tarde, esta se convirtió en la característica principal del héroe romántico por excelencia: aquel que es capaz de morir por un propósito que supera las facultades de su alma.
Entre 1775 y 1785, diez años de puro terror, se registraron decenas de suicidios inspirados por la novela de Goethe, por parte de quienes interpretaron en la muerte de Werther una forma gloriosa (romántica, más bien) de poner fin a su existencia. Eso estaba claro, puesto que todos los occisos estaban en compañía del libro al momento de fallecer, además de que su muerte normalmente buscaba ser una copia exacta de la de Werther: cartas de despedida a sus amores imposibles, la voluntad de ser enterrados debajo de dos árboles y un disparo en la cabeza.
Debido a la terrible conmoción que afectó a gran parte del continente, el libro tuvo que ser sometido a la censura. En algunos estados alemanes se prohibió su venta un año después de su publicación, y luego, en 1776, la novela fue censurada en Austria y Dinamarca. Por su parte, las autoridades eclesiásticas católicas españolas incluyeron la obra en el Índice de libros prohibidos por el Santo Oficio, señalando que se trataba de “una licenciosa elegía del adulterio” y proclive al erotismo.
Ante tal repercusión, una que nadie hubiera imaginado, Goethe se vio obligado a escribir una segunda versión de la novela que se publicó en 1787, y en la cual introdujo pasajes que explicaban la decisión de Werther “como una consecuencia de una enfermedad anímica”. Además, el escritor añadió una advertencia para todos aquellos lectores que estuvieran pasando por una situación similar a la del joven protagonista, misma que recalcaba el propósito original de su libro, y que al parecer nadie supo comprender en su momento: “Sé un hombre y no sigas mi ejemplo”.