LOS JARDINES DE CLAUDE MONET QUE INSPIRARON SUS OBRAS MÁS EMBLEMÁTICAS
Estos hermosos parajes, ubicados en Giverny, Francia, fueron construidos por el famoso pintos Claude Monet con el fin de tener inspiración para sus obras artísticas. #BuenaVida #ClaudeMonet #Monet #Giverny #Francia #Arte #Pintura
Por Daniela A.H.
Los jardines de Monet están divididos en dos partes: un jardín de flores delante de la casa, que se llama Le Clos Normand, y un jardín de agua de inspiración japonesa del otro lado de la carretera. Las dos partes del jardín de Monet se oponen y se completan.
Le Clos Normand
Cuando Monet y su familia se instalan en Giverny en 1883, el terreno que desciende desde la casa hasta la carretera es un vergel rodeado de altos muros de piedra. Una alameda central a la sombra de abetos lo atraviesa.
Monet los hará talar, conservando únicamente los dos tejos más cercanos a la casa a petición de Alice.
Este Clos Normand, que mide cerca de una hectárea, Monet lo transforma en un jardín rico en perspectivas, en simetrías y en colores. El terreno se distribuye en parterres donde los macizos de flores de diferentes alturas crean los volúmenes. Los árboles frutales o de decoración dominan los rosales trepadores, los tallos esbeltos de las malvarrosas y las masas coloreadas de las plantas anuales.
Monet mezcla las flores más humildes (margaritas y amapolas) con las variedades más rebuscadas.
La alameda central está recubierta de arcos sobre los que crecen los rosales trepadores. En contrapunto otros rosales cubren la barandilla que bordea la casa. Al final del verano las capuchinas (también conocidas como mastuerzos) invaden el suelo de la avenida central.
A Claude Monet no le gustan los jardines organizados o encorsetados. Alía las flores en función del color, como si se tratara de pinceladas y las deja crecer a sus anchas.
A lo largo del tiempo se apasiona por la botánica, cambia planteles con sus amigos Clemenceau o Caillebotte. Siempre a la búsqueda de variedades raras, hace traer a fuerza de copiosos gastos, bulbos o jóvenes planteles. “Todo mi dinero se va detrás de mi jardín”, confiesa. Pero también: “Estoy maravillado”.
El jardín de agua
En 1893, diez años después de su llegada a Giverny, Monet compra el terreno vecino a su propiedad del otro lado del ferrocarril. Un pequeño arroyo lo atraviesa, el Ru, una desviación del Epte. A pesar de la oposición de los campesinos colindantes que temen que envenene el agua al plantar vegetales raros, pero con el apoyo de la Prefecture, Monet hace excavar un pequeño estanque. En una carta al prefecto del Eure, declara: “Se trata únicamente de algo para el recreo y el placer de los ojos, y también para tener modelos para pintar; no cultivo más que plantas como nenúfares, juncos, lirios de diferentes variedades que crecen espontáneamente a lo largo de nuestros ríos, y nunca podrán envenenar las aguas”.
A continuación, el estanque será agrandado hasta llegar al tamaño actual. El jardín de agua lleno de curvas, se inspira en los jardines japoneses que Monet conoce por las estampas de las que es un fervoroso coleccionista. Encontramos en este jardín de agua el famoso puente japonés cubierto por las glicinias, otros puentes más pequeños, sauces llorones, un bosquecillo de bambúes y sobre todo los famosos nenúfares que florecen durante todo el verano. El estanque y la vegetación que lo rodea forman un mundo cerrado, independiente de los campos aledaños.
Nunca hasta ahora un pintor había dado forma hasta este punto a su modelo de naturaleza antes de pintarlo, creando dos veces su obra. Monet encuentra en ello su inspiración durante más de veinte años. Después de la serie de los puentes japoneses se consagra a los nenúfares, hasta las gigantescas decoraciones de l’Orangerie. Siempre a la búsqueda de brumas y transparencias, Monet se interesa cada vez más en los reflejos del agua, una especie de mundo inverso transfigurado por el líquido elemento.
El puente japonés
¡Monet ha pintado su puente 45 veces! Para construirlo llamó a un artesano local. Sin embargo, más tarde, cuando se restauró el jardín, el puente estaba demasiado estropeado para ser recuperable. Tuvo que ser reconstruido por una empresa de Vernon.
Las glicinias que lo cubren fueron sembradas por Monet.
Artículo original de Giverny publicado en: https://giverny.es/los-jardines-de-claude-monet/




