TRES POEMAS EN ESPAÑOL PARA ACOMPAÑAR LA LLEGADA DEL OTOÑO
La poesía es amiga inseparable de las despedidas, así como nosotros ahora decimos adiós al verano. #BuenaVida #Poesía #Otoño #FedericoGarcíaLorca #AlfonsinaStorni #RubénDarío
Por Daniela A.H.
Llega el otoño y, con él, la atmósfera se envuelve en un pálido brillo de sol, atisbando el adiós al verde fresco del verano. La melancolía que impregna los días y las noches del mes de octubre es perfecta para que poetas, enamorados y soñadores le den rienda suelta a los impulsos de su corazón, y dejen volar su imaginación con las hojas amarillas de los fresnos.
El año se acerca a su fin, pero llegar no es importante si no has disfrutado el camino. Por eso, hoy queremos compartir con ustedes tres pequeños poemas que capturan instantes únicos, pero atemporales y universales, mismos que nos recuerdan la magia de estos días en los que el alma del otoño impregna el aire, llenándonos los pulmones con su perfume añejo, pero sutil, que conserva las notas del pan de muerto, las mandarinas, el té de limón y el olor a suéteres guardados en el armario.
Tres poemas de escritores de habla hispana que desde España, Nicaragüa y Argentina compartieron con el resto del mundo palabras y versos que nos recuerdan por qué el arte de la poesía jamás dejará de ser indispensable para el ser humano.
Paisaje
Federico García Lorca
A Rita, Concha, Pepe y Carmencica.
La tarde equivocada
se vistió de frío.
Detrás de los cristales,
turbios, todos los niños,
ven convertirse en pájaros
un árbol amarillo.
La tarde está tendida
a lo largo del río.
Y un rubor de manzana
tiembla en los tejadillos.
De otoño
Rubén Darío
Yo sé que hay quienes dicen: ¿por qué no canta ahora
con aquella locura armoniosa de antaño?
Ésos no ven la obra profunda de la hora,
la labor del minuto y el prodigio del año.
Yo, pobre árbol, produje, al amor de la brisa,
cuando empecé a crecer, un vago y dulce son.
Pasó ya el tiempo de la juvenil sonrisa:
¡dejad al huracán mover mi corazón!
Versos otoñales
Alfonsina Storni
Al mirar mis mejillas, que ayer estaban rojas,
he sentido el otoño; sus achaques de viejo
me han llenado de miedo; me ha contado el espejo
que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas…
¡Qué curioso destino! Me ha golpeado a las puertas
en plena primavera para brindarme nieve
y mis manos se hielan bajo la presión leve
de cien rosas azules sobre sus dedos muertas
Ya me siento invadida totalmente de hielo;
castañean mis dientes mientras el sol, afuera,
pone manchas de oro, tal como en primavera,
y ríe en la ensondada profundidad del cielo.
Y lloro lentamente, con un dolor maldito…
con un dolor que pesa sobre mis fibras todas,
¡Oh, la pálida muerte que me ofrece sus bodas
y el borroso misterio cargado de infinito!
¡Pero yo me rebelo!… ¿Cómo esta forma humana
que costó a la materia tantas transformaciones
me mata, pecho adentro, todas las ilusiones
y me brinda la noche casi en plena mañana?