EL ORIGEN DE LOS ALEBRIJES Y SU VÍNCULO ARTIFICIAL CON EL DÍA DE MUERTOS
Aunque muchos extranjeros y mexicanos piensan que los alebrijes son "guías espirituales", en realidad su origen no tiene nada que ver con el Día de Muertos. #BuenaVida #Alebrijes #DíaDeMuertos #México #PedroLinares #Artensanía #Tradición #Cultura
Por Daniela A.H.
Los alebrijes: esas creaturas fantásticas llenas de color que alegran la vista con sus insólitas formas animales. Dichas artesanías, que ya se han convertido en representantes esenciales de la cultura mexicana ante el resto del mundo, tienen su origen en un tiempo relativamente cercano, explícitamente en la década de los años 30 del siglo pasado. A diferencia de lo que muchos pueden creer, los alebrijes se volvieron parte del imaginario colectivo poco a poco y no siempre formaron parte de otras tradiciones como la del Día de Muertos, con la que se les ha estado relacionando en los últimos años por influencia de producciones cinematográficas extranjeras, como Coco (2017) de Disney. En realidad, el origen del alebrije no tiene nada que ver con esto. Las magistrales piezas de arte que vemos hoy en mercados y escaparates fueron concebidas por un artesano mexicano originario de la Ciudad de México, y la historia de su invención es tan fabulosa como las formas surrealistas de sus creaciones.
Era 1917 cuando Pedro Linares López, un niño nacido en 1906 que comenzaba a aprender el oficio de cartonero, quedó inconsciente debido a una poderosa enfermedad que lo postró en cama. Allí, mientras la fiebre y el dolor abrumaba su cuerpo, su mente delirante viajaba por dimensiones extraordinarias, donde seres imposibles, con cuerpos animalescos y colores extravagantes, se transfiguraban ante su mirada ensoñadora gritando una y otra vez “¡Alebrije! ¡Alebrije!”. Luego de unos días, la enfermedad pasó, y, como la fiebre de su cuerpo, aquellas creaturas desconocidas parecieron desvanecerse de su memoria como el polvo en el aire. No obstante, Pedro Linares jamás las olvidó.
Trece años después, el joven López decidió que tenía que recrear las figuras enigmáticas que había visto en sus sueños cuando apenas era un niño. Aprovechando su talento con el cartón, el artesano discurrió entre sus recuerdos y, con base en ellos, moldeó extrañas creaturas coloridas que combinaban los cuerpos de caballos, dragones, aves, perros, cerdos, gatos…, transformando poco a poco la ilusión en una realidad material con engrudo y papel. Al finalizar su labor, los alebrijes, que antes eran solo sombras en su imaginación, habían nacido para el resto mundo.
Cuando Pedro compartió su invención con familiares y amigos, la sorpresa fue grande. El artesano no creó los alebrijes para hacer dinero, sino para liberar el sueño que habitaba en su memoria.
“Fue su forma de darle vida a algo que lo había marcado profundamente”, explicó David Linares, nieto de Pedro, durante el conversatorio “La vida y obra de Pedro Linares” el pasado sábado 28 de junio de 2025.
Paulatinamente, los alebrijes comenzaron a ganar popularidad entre los habitantes de La Merced Balbuena, hasta que se convirtieron en importantes símbolos del arte popular mexicano. Fue tanta su relevancia que, en los años 40, el famoso muralista Diego Rivera se convirtió en el primer gran promotor de Linares, encargándole piezas para la Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, el San Ángel Inn y el Anahuacalli.
En la actualidad, el Museo Nacional de Culturas Populares resguarda una extraordinaria colección de las creaciones de Pedro Linares. Además, en 2021, el término alebrije fue registrado oficialmente como propiedad intelectual de don Pedro, reconociendo así su verdadero origen. Cabe señalar que casi toda la familia Linares se dedica actualmente a la creación de estas importantes artesanías, asegurando la permanencia de un legado que comenzó como una ilusión.
Durante estos días de fiestas en nuestro país, cuando millones de mexicanos se reúnen en familia para levantar su altar en honor a sus difuntos, se ha ido arraigando la costumbre de colocar alebrijes junto a las ofrendas tradicionales, esto bajo la idea popular de que son creaturas que funcionan como guías espirituales para las almas. Sin embargo, esta creencia no se deriva del origen del alebrije.
En justificación, algunos opinan que estas artesanías son la representación de los nahuales, seres que funcionan como protectores de la humanidad según la mitología de algunas culturas mesoamericanas; sin embargo, en realidad, su concepción es mucho más extensa y variada. Por otro lado, algunas películas extranjeras como Coco han popularizado la visión de los alebrijes como guías capaces de transitar entre el mundo de los vivos y de los muertos, protegiendo y guiando a las almas en su trayecto hasta el plano terrenal. Esta idea, que se ha generalizado cada vez más en otros países gracias a la difusión en redes sociales, ha provocado que los extranjeros, e incluso los mexicanos, piensen en el alebrije como un elemento básico del Día de Muertos, sin saber que se trata de dos tradiciones con orígenes completamente diferentes que se han mezclado en la actualidad.